Caminaba preocupada, ¿porqué? no sé, pero los últimos días de mi vida han estado llenos de preocupación, quería llegar a casa y comer un gran plato de moscas acompañadas con un poco de salsa de infección. Triste noticia, Mamá Rana no cocinó hoy, tendré que salir al estanque a ver qué diantres encuentro.
Así hice, salí, brinqué mientras mis ancas me lo permitieron, respire un poco de aire fétido (el aire más delicioso que pueda entrar por mis orificios nasales) saludé unos cuantos renacuajos que iban saliendo del colegio y cuando ya no pude más, reposé sobre un lirio solitario. Pensaba ... no sé qué diablos pensaba, ¿qué piensa una rana cansada de la vida?.
El agua segundos antes tranquila, se reveló dando pie a lo que sería un violento ataque, mi cara empapada, mi cuerpo escurriendo, el responsable, un sapo verde en su totalidad. Debió haber sido arquitecto pues a su paso iba acomodando los lirios y refunfuñaba un no sé que de jónico, dórico y corintio...
Lo seguí para expresarle mi enojo, pero lo único que hizo fue decirme: estoy ocupado, mi vendedor de enciclopedias va a llegar en unos minutos. Pensé que tal vez ese sapo tenía un gran sentimiento por su vendedor y que lo amaba con locura pero entonces dijo: yo siempre he querido un vendedor de enciclopedias, lo he invocado tres veces, es justo que ahora aparezca. Es un soñador como yo, dije, pero tuve mis reservas, intenté saber algo más de él y entonces comencé mi exploración con las preguntas más comunes y triviales. ¿Tiene usted hermanos? En casa hay una pequeña renacuaja, contestó. ¿A qué se dedica su padre? Es partidario de los electropuros...¿Electropuros? Pero qué palabra tan extraña, ¿acaso está loco este sapo como para inventar palabras tan raras?. Comenzó a darme miedo, intenté darme media vuelta y escabullirme entre los lirios apilados por el mismo pero entonces me siguió, cantaba: Tu eres mi amigo del alma, realmente mi amigo...
¿Cómo alguien que acababa de conocer me podía estar cantando algo así? ¿Qué eran esas palabras? ¿Acaso eran invento de él? ¿Lo habrá escuchado en la radio local del estanque? ¿Lo habrá escuchado de su abuelo? no sé qué diablos ocurría. Pude escapar, mientras más alto brincaba alejándome de él, pensaba: Por la diosa rana de la cordura, por todos los dioses sagrados de los estanques... ¿Qué tendrá ese sapo en la cabeza?